¿Cómo mantener la constancia? Aquí te lo contamos4 min read

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Nos han dicho muchas veces que mantener la constancia es la clave del éxito. Pues bien, en el fitness no es muy diferente. Si queremos lograr resultados debemos convertir el ejercicio y la buena alimentación en hábitos constantes en nuestra vida. Sin embargo, aunque vemos la luz al final del túnel, en la práctica se torna un poco más difícil eso de mantener la constancia.

En este post te voy a contar cómo puedes desarrollar un sistema propio que te ayude a incorporar el deporte y la alimentación saludable como hábitos en tu vida.

Adherencia al mantener la constancia

Aunque poco se habla de ella, la adherencia es una forma de medir “la compatibilidad” de la programación con la persona. Esta es una forma muy simple de decirlo, ya que cuando hablamos de adherencia contemplamos aspectos como: la asistencia al entrenamiento y la disposición para realizar la rutina. Básicamente la capacidad de cumplir con la planificación del entrenamiento.

Muchos estudios demuestran que la adherencia se logra buscando adecuar ciertos factores a las características personales. Es decir, si logramos adaptar una rutina deportiva obedeciendo el estilo de vida de la persona. La idea es conseguirlo al no buscar realizar grandes cambios de primera instancia. De este modo, tenemos más posibilidades de éxito cuando se trata de seguir el plan.

Las siguientes preguntas te servirán para poder construir la base de un plan que pueda ser adaptado a ti, por lo tanto, tengas más chance de convertirlo en una rutina. Asegúrate de tomar en cuenta tus respuestas a las siguientes preguntas para poder programar tu entrenamiento a prueba de fallas.

·        ¿Cuántos días a la semana puedes entrenar? 

Sé realista, con 3 días a la semana siendo constante puedes lograr grandes cambios, luego puedes ir aumentando la frecuencia de entrenamiento.

·        ¿A qué hora puedo dedicarme 100% a entrenar? ¿Cuánto tiempo puedo invertir? 

No importa si son 20 minutos o 1 hora completa, de nuevo, sé realista con tu respuesta y empieza de menos a más.

·        ¿Qué tipo de actividades me gustan? ¿Estas actividades me ayudan a lograr mi objetivo?

Aquí te sugiero que investigues y en caso de que alguna actividad no sume mucho a lograr tu objetivo, trates de no dejar de practicarla, pero mantenerla como un complemento. Por ejemplo, el baile no te ayudará mucho a ganar masa muscular, pero puedes añadirlo luego de tu clase de pesas.

Registra tus respuestas y este será el primer paso para crear un plan a tu medida por ti mismo.

Motivo poderoso para mantener la constancia

Tener un motivo poderoso a veces toma tiempo, porque usualmente nuestro primer móvil para empezar a entrenar son objetivos físicos y muy específicos, como reducir aquí o quizás aumentar por allá.

Sin embargo, un motivo poderoso se caracteriza por buscar el progreso desde el amor y la aceptación. Buscar cambios en nuestro cuerpo puede ser una iniciativa muy saludable. Sin embargo, vivir para buscar esos cambios nos aleja de disfrutar el proceso y además podría indicar una falta de autoestima.

Un motivo poderoso es aquel que nace del deseo de buscar el bienestar por amor y respeto hacia uno mismo. Intenta buscar razones para hacer ejercicio y comer saludable que estén fuera de las autocríticas. Razones que te sumen para hacer crecer tu seguridad y amor propio. 

Algunos motivos poderosos para mantener la constancia

Trata de encontrar en el ejercicio un espacio para ti, para conectarte con lo que tu cuerpo necesita y luego intenta tomar consciencia de lo bien que te hace ese momento, ese el es camino para encontrar tu motivo poderoso.

Algunos motivos poderosos pueden ser:

·         “me gusta hacer ejercicio porque una vez que me reto en el gym, estoy lista para los retos del mundo.”

·         “el ejercicio me da la energía necesaria para empezar mi día.”

Disciplina, por encima de la motivación

Muchas veces creemos que lo que nos falta para poder mantener la constancia es la motivación. Sin embargo, ésta no es constante ni infinita, esto quiere decir que alguna vez vas a tener que entrenar o seguir la dieta, aunque no te apetezca mucho y lo que te ayudará en esos casos es la disciplina que hayas logrado desarrollar.

Crear un horario planificado (como hicimos en el primer punto), buscar actividades que nos agraden y tener consciencia sobre lo necesario y bueno que es el ejercicio para nuestro cuerpo y nuestra estabilidad emocional, es una buena forma de practicar la disciplina. 

La disciplina es amiga del orden, así que si quieres ser disciplinado debes organizarte de alguna forma, cómo poner alarmas, hacer un horario, escribir tu rutina, lo que sea que te ayude a ubicar tu tiempo de entrenamiento dentro de tu agenda.

Crea reglas propias

Este tip se puede adecuar a todo el mundo y una forma genial de personalizar nuestra rutina. Nos permite tener ciertos “límites” que nos ayudarán a mantener la disciplina en días difíciles. 

Puedes empezar con estas 3 simples reglas:

·         ¿Qué día de la semana no puedes dejar de entrenar?

Este día debería ser uno que tengas el tiempo y las condiciones “perfectas” que no quieres dejar de desaprovechar.

·         ¿Cuántos días son lo máximo que puedes descansar?

Esto dependerá de tu frecuencia de entrenamiento, pero la recomendación general es que no pasen más de dos días.

·         No atender correos ni llamadas mientras entrenas

Trata de enfocarte completamente en el entrenamiento, de esta forma te permitirá tener un momento de desconexión que te permitirá liberar realmente el estrés.

Por último, sé amable siempre contigo mismo, si fallas no creas que todo está perdido ni que no lo vas a lograr nunca, más bien busca ser amable contigo y darte fuerzas para retomar el camino.

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