5 consejos para que comer saludable no sea ni difícil ni caro3 min read

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Comer saludable es, en este momento, lo que todos buscamos. Sabemos que una dieta balanceada es la base para la prevención de muchas enfermedades, además mantener un peso saludable potencia nuestro rendimiento en el deporte.

Esta vez queremos darte 5 tips que te ayudarán a armar una alacena saludable sin sufrir ni quedarte en el intento. Plus: ahorrando algunos billetitos.

1 Al comer saludable no debes ver el freezer como tu enemigo

Congelar la comida tiene muy mala fama, pero te alegrará saber que esto es puro cuento. Se solía pensar que, al congelar los alimentos, estos pierden sus propiedades nutricionales.

Sin embargo, la realidad es que los alimentos congeladas conservan más de un 60% de sus nutrientes. De hecho, muchos nutricionistas consideran que el hecho de incluirlos más seguido en nuestro menú diario nos beneficia más que hacerlo sólo algunas veces debido a la falta de tiempo para la cocina.  

2 Prepara tus snacks

Ya se que te dijimos que iba a ser fácil y es que preparar tus propios snacks no tiene por qué ser tan complicado. Aquí te enseñamos una fórmula que puedes usar para poner en práctica tu creatividad y amar los mejores snacks. 

Preparar tus propios snacks te dará un doble beneficio ya que suele ser mejor opción poder tener control sobre los ingredientes. Así podemos ajustarlos también a nuestras necesidades y, además, comprar los insumos por separado suele ser más económico.

La fórmula está basada en el balance, se trata elegir 2 de los 3 macronutrientes principales. Una buena opción, sobre todo si buscas aumentar masa muscular es empezar por la proteína, una vez elegida solo te queda definir si acompañas con un carbohidrato o una grasa. 

Poniendo en práctica esta formular puedes hacer combinaciones como estas:

·         Yogurt griego (proteína) + arándanos y fresas (carbo)

·         Atún (proteína) + galletas de arroz (carbohidratos)

·         Quinoa cocida (proteína) + palta en cubos (grasa)

·         Scoop de proteína (disuelta en un mínimo de agua) + mantequilla de maní 

3 usa tus propios condimentos y recetas

Existen en el mercado opciones de productos congelados condimentados prácticamente listos para hornear o destapar como los nuggets u otras opciones como siropes para darle sabor a los postres. Y aunque está claro por qué existen estas opciones rápidas, podrías ahorrarte algunos billetes si pones en práctica los siguientes tips.

Puedes preparar tus propias tiras de pollo empanizadas con harina de avena, sal y pimienta. Tendrán más proteína y serán más saludables. También puedes crear tu propio sirope combinado un poco de tu proteína con agua o miel. Bajo en calorías y alto en proteína.

Los sazonadores y salsas pueden ser una salida fácil, aunque no muy saludable o económica. Te invito a optar por la sencilla e infalible combinación de ajos (picados o en polvos), sal y pimienta. Te sorprenderá saber que esta simple preparación puede dar el toque preciso a casi todas las preparaciones. 

4 Keep it simple

No necesitas impresionar a nadie con tus platillos. Procura ser fiel a tus necesidades y gustos. Muchas de las recetas apetitosas que vemos en redes sociales llevan más ingredientes y toppings de los que principalmente necesitas. Haz tus propias recetas con lo que tengas disponible, utiliza lo que haya en tu refrigerador, así también podemos reducir la comida que desperdiciamos. 

5 sé lo suficientemente flexible

Comer saludable significa comer balanceado, de acuerdo a nuestros requerimientos, pero también gustos y posibilidades. No te estreses si algunas veces no puedes acceder a los insumos de mayor valor nutricional o lo más recomendados, intenta buscar opciones que estén a tu alcance. 

Un buen ejemplo son las frutas y verduras orgánicas. Sí es cierto que es lo mejor, sin embargo, no siempre están a nuestro alcance por diversas razones. En esos casos, podemos limitar las que tienen mayor contacto con los pesticidas como las fresas y los tomates. 

Sé flexible para que el contenido de tu dieta no sea una preocupación o una fuga de energía para ti, sino todo lo contrario. Disfrutar de todo nuestro proceso con la comida, incluida su compra y preparación es fundamental para mantener una alimentación saludable a largo plazo sin sufrir, ni quedarnos en el intento.

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